Hongos y Psicología

Another Book Review · Cuaderno de cienciaPsicología · Naturaleza · Neurociencias
Del bosque al cerebro

Hongos:
alimento, veneno
y ventanas a la conciencia

Una mirada a los hongos comestibles, los venenosos y la investigación sobre psilocibina: qué sabemos, qué estamos explorando y qué conviene no confundir.

LECTURA DE DIVULGACIÓN · FUENTES PRINCIPALES: IMPERIAL COLLEGE LONDON
Revisión bibliográfica: 9 de octubre de 2026
Ilustración de una silueta humana con hongos y ramificaciones en su interior
Una pregunta entre raíces

¿Qué puede enseñarnos un hongo sobre la mente?

En la cocina, un hongo puede ser un alimento. En el bosque, puede ser un organismo cuya identidad desconocemos. En un laboratorio, algunas de sus moléculas permiten investigar cómo cambian la percepción y la experiencia de uno mismo. Confundir estos escenarios transforma una pregunta interesante en una conclusión peligrosa.

Imperial College London estudia los psicodélicos desde dos perspectivas que se encuentran: su posible aplicación en salud mental y su utilidad para investigar las bases cerebrales de la conciencia. Esta entrada toma ese programa como punto de partida y se concentra en la psilocibina; los resultados con LSD, MDMA o DMT no deben atribuirse automáticamente a los hongos. [1]

El recorrido empieza por una distinción: comestible, psicoactivo y venenoso describen propiedades y usos, no tres grupos biológicos perfectamente separados. Que una sustancia altere la conciencia no significa que pueda consumirse sin riesgo.

I.

Tres formas de encontrarnos con los hongos

01 · Alimentación

Comestibles

Champiñones, setas de ostra y shiitake son ejemplos habituales de hongos comercializados para alimentación. Su aporte de fibra, vitaminas y minerales varía según el tipo y la preparación. [2]

Su valor alimentario no demuestra un efecto psicodélico ni una capacidad para tratar la depresión.

02 · Psicoactividad

Con psilocibina

Algunas especies contienen psilocibina, un compuesto que el organismo transforma en psilocina. Esta molécula participa en los efectos psicodélicos investigados en humanos. [3]

Un ensayo con un compuesto dosificado y supervisado no equivale al consumo de hongos silvestres.

03 · Toxicidad

Venenosos

Algunos contienen toxinas que causan intoxicaciones graves. Amanita phalloides, por ejemplo, contiene amatoxinas que pueden provocar daño hepático y muerte. Sus toxinas resisten la cocción. [4]

La apariencia, el olor y una fotografía no garantizan que un hongo sea seguro. [5]

II.

De una molécula a una experiencia

Psilocibina, psilocina y serotonina

La psilocibina es un precursor de la psilocina. Un estudio con tomografía por emisión de positrones (PET) encontró que la intensidad subjetiva de los efectos se relacionaba tanto con la concentración de psilocina en sangre como con la ocupación de receptores serotoninérgicos 5-HT2A en el cerebro. Este resultado apoya el papel de esos receptores en la experiencia psicodélica. [7]

Eso describe una vía de acción, pero no explica por sí solo toda una vivencia ni predice quién mejorará clínicamente. Conviene distinguir el efecto farmacológico, la experiencia subjetiva y el resultado terapéutico: no son medidas intercambiables.

El cerebro no simplemente “se enciende”

En 2012, investigadores de Imperial observaron reducciones de flujo sanguíneo y de señal BOLD en regiones que funcionan como nodos de conexión, entre ellas la corteza prefrontal medial y la corteza cingulada posterior. También encontraron cambios en su acoplamiento funcional. [3]

Estas observaciones cuestionaron la idea de que una experiencia mental intensa necesariamente implica más actividad en todas partes. La resonancia funcional mide señales vinculadas a la oxigenación sanguínea: no fotografía directamente los pensamientos ni registra cada neurona. Una reducción en determinada señal tampoco significa que el cerebro entero quede “apagado”.

Imagen de ramificaciones amarillas sobre un fondo azul oscuro
Una imagen de ramificaciones como recurso visual. No es una neuroimagen ni demuestra conexiones neuronales; su organismo y procedencia no se han verificado.
Redes y experiencia

¿Qué significa “conectividad”?

En estos estudios, conectividad funcional describe relaciones entre las variaciones de señal de distintas regiones. No es una cuenta de nuevas fibras o neuronas.

La investigación distingue cambios durante la experiencia y cambios posteriores al tratamiento. Compararlos exige atender a quién fue estudiado, cuándo se realizó la medición y con qué método.

Una red que cambia no es, por ese solo hecho, una mente que se cura.
III.

Qué encontró Imperial
y qué permiten afirmar los datos

Hitos seleccionados de investigación humana. No constituyen una revisión exhaustiva de todas las publicaciones del centro.
EstudioHallazgoLímite principal
2012 · Neuroimagen
Personas sanas. [3]
Cambios en señales de actividad y conectividad de nodos cerebrales durante la experiencia.Un efecto agudo en participantes sanos no demuestra eficacia clínica.
2016 · Depresión resistente
12 participantes. [8]
Un estudio de viabilidad observó reducción de síntomas tras psilocibina con apoyo psicológico.Ensayo abierto, pequeño y sin grupo control: no permite separar las contribuciones del fármaco, el apoyo y las expectativas.
2021 · Comparación con escitalopram
59 participantes; seis semanas. [9]
Ambos grupos mejoraron. La diferencia en la medida principal de depresión no fue estadísticamente significativa (p = 0,17).No demuestra superioridad ni equivalencia. Los resultados secundarios favorables requieren cautela.
2022 · Integración cerebral
Análisis de neuroimagen de dos ensayos. [10]
La mejoría se relacionó con menor modularidad y mayor integración de redes tras terapia con psilocibina.Una asociación entre cambios cerebrales y síntomas no prueba que uno cause directamente el otro.
2026 · Anorexia nerviosa
Piloto con 21 mujeres. [11]
Se observaron mejoras en síntomas y motivación para recuperarse; no hubo cambio significativo del IMC en el periodo medido.Sin grupo control; respuestas variables. Los resultados no establecen una cura ni sustituyen el tratamiento integral.

Integración: comunicación entre redes

El análisis publicado en Nature Medicine en 2022 encontró que las redes cerebrales eran menos segregadas después de la terapia con psilocibina. La disminución de modularidad se relacionó con la reducción de síntomas depresivos. Los investigadores propusieron la integración de redes como un posible mecanismo terapéutico. [10]

La hipótesis resulta sugerente: ciertas formas de funcionamiento podrían hacerse más flexibles. Pero la conectividad observada no permite concluir que se hayan “reparado” neuronas, que la depresión tenga una única causa cerebral o que todos los participantes hayan tenido la misma respuesta.

El contexto también forma parte del tratamiento

Los ensayos incluyen evaluación, acompañamiento durante la experiencia y apoyo psicológico. Imperial subraya la importancia del entorno terapéutico: los resultados no describen el efecto de una sustancia aislada en cualquier situación. [12]

Desde la psicología, esto obliga a investigar juntos la molécula, las expectativas, la relación de apoyo y el sentido que una persona da a su experiencia. Una vivencia intensa puede ser significativa sin constituir una mejoría duradera.

Las preguntas que siguen abiertas

El programa de Imperial incluye investigación sobre depresión, anorexia, trastorno obsesivo-compulsivo y dolor crónico, además de estudios sobre adicciones. Sus proyectos sobre opioides y juego investigan mecanismos de recompensa y posibles aplicaciones mediante medidas clínicas y técnicas como resonancia funcional y EEG. Un proyecto en marcha es una pregunta de investigación, no un tratamiento cuya eficacia ya esté demostrada. [1] [13]

Hongo blanco junto a corteza y musgo, en el encuadre horizontal aportado

Encuadre aportado para esta entrada. La especie del hongo no ha sido identificada; la fotografía no permite determinar si es comestible, psicoactivo o venenoso.

IV.

Curiosidad con criterio

En un ensayo inicial sobre depresión se notificaron ansiedad transitoria, confusión, náuseas y cefalea. La tolerabilidad en participantes seleccionados y supervisados no garantiza seguridad para cualquier persona. [8] Por ejemplo, protocolos de Imperial excluyen determinadas condiciones psiquiátricas, cardíacas y neurológicas; estas decisiones corresponden al equipo clínico. [13]

La investigación no es una invitación a automedicarse ni a suspender medicamentos. La elección de cualquier tratamiento requiere una evaluación profesional individual.

¿Las microdosis tienen los mismos resultados que la terapia estudiada?

No se pueden trasladar los resultados entre protocolos. En el estudio de autoenmascaramiento de Imperial sobre microdosificación, publicado en 2021, las expectativas y el efecto placebo ayudaron a explicar las mejoras observadas. Sus limitaciones tampoco permiten convertirlo en una prueba de que toda microdosis sea eficaz o ineficaz. [14]

¿Un hongo comestible puede sustituir un tratamiento psicológico?

Los datos de composición nutricional no demuestran eficacia psiquiátrica. Los hongos alimentarios se estudian y consumen en contextos diferentes de los ensayos clínicos de psilocibina. [2]

¿Puedo reconocer un hongo seguro con estas fotos?

No. Las imágenes son recursos editoriales, no una guía de identificación. La FDA advierte que no existe una regla visual sencilla y fiable que separe todos los hongos comestibles de los venenosos. Para alimentación, elige productos de procedencia controlada. [5]

¿Cocinar elimina las toxinas?

No de forma general. Las amatoxinas de ciertos hongos resisten el calor. Tampoco conviene interpretar una mejoría transitoria tras una intoxicación como recuperación: el daño puede aparecer después. [4] [5]

Una invitación a leer mejor la evidencia

Los hongos abren preguntas que conectan alimentación, toxicología, neurociencias y experiencia humana. La tarea es sostener esa curiosidad con precisión: mirar qué se midió, quién participó y qué quedó sin resolver. Así, una promesa científica puede ser examinada sin convertirse en una promesa de curación.

Biblioteca de la entrada

Fuentes para seguir leyendo

Síntesis en español con enlaces a investigaciones y fuentes institucionales. Las notas numeradas permiten comprobar cada afirmación. El artículo utiliza trabajos seleccionados pertinentes al tema; no reproduce la totalidad del archivo de Imperial.

  1. Imperial College London. Research: Imperial Centre for Interventional Psychiatry and Psychedelic Research. Véase también About CIPPRes.
  2. Haytowitz, D. B. (2006). Nutrient content and nutrient retention of selected mushrooms. USDA Agricultural Research Service.
  3. Carhart-Harris, R. L., et al. (2012). Neural correlates of the psychedelic state as determined by fMRI studies with psilocybin. PNAS, 109(6), 2138–2143. doi:10.1073/pnas.1119598109.
  4. Vo, K. T., et al. (2017). Amanita phalloides mushroom poisonings — Northern California, December 2016. MMWR, 66, 549–553. Informe de los CDC.
  5. U.S. Food and Drug Administration. (2012). Bad Bug Book, 2.ª edición. Capítulo sobre toxinas de hongos. Manual de la FDA (PDF).
  6. Taylor, J., et al. (2019). Notes from the field: Acute intoxications from consumption of Amanita muscaria mushrooms — Minnesota, 2018. MMWR, 68, 483–484. Informe de los CDC.
  7. Madsen, M. K., et al. (2019). Psychedelic effects of psilocybin correlate with serotonin 2A receptor occupancy and plasma psilocin levels. Neuropsychopharmacology, 44, 1328–1334. Artículo original.
  8. Carhart-Harris, R. L., et al. (2016). Psilocybin with psychological support for treatment-resistant depression: An open-label feasibility study. The Lancet Psychiatry, 3(7), 619–627. doi:10.1016/S2215-0366(16)30065-7.
  9. Carhart-Harris, R., et al. (2021). Trial of psilocybin versus escitalopram for depression. New England Journal of Medicine, 384, 1402–1411. doi:10.1056/NEJMoa2032994.
  10. Daws, R. E., et al. (2022). Increased global integration in the brain after psilocybin therapy for depression. Nature Medicine, 28, 844–851. Artículo original.
  11. Douglass, H. M., Spriggs, M. J., et al. (2026). Psilocybin therapy for adult females with anorexia nervosa: Pilot study. The British Journal of Psychiatry. doi:10.1192/bjp.2026.10687. Síntesis de Imperial, 8 de julio de 2026.
  12. O’Hare, R. (2021, 14 de abril). Magic mushroom compound performs as well as antidepressant in small study. Imperial College London. La interpretación de la medida principal debe contrastarse con el artículo original [9].
  13. Imperial College London. Participate in a trial: estudios PsilOpioid y PsiloGambling. Páginas de protocolos y elegibilidad.
  14. Szigeti, B., et al. (2021). Self-blinding citizen science to explore psychedelic microdosing. eLife, 10, e62878. doi:10.7554/eLife.62878.

Sobre las imágenes: ilustración de la silueta, imagen de ramificaciones y fotografía de corteza aportadas para esta entrada. Se presentan con fines editoriales; no como evidencia de mecanismos cerebrales ni identificación micológica. El diseño de resort aportado orienta la composición de naturaleza y papel. El marco ornamental de musgo y ramas es una imagen generada con IA; no representa un espécimen documentado. El fondo de bosque y el encuadre horizontal son imágenes aportadas para este diseño, sin identificación micológica verificada. La autoría y licencia de las imágenes no han sido verificadas.

Contenido informativo. No es una guía de recolección, dosificación o tratamiento individual.

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