Hablemos del Solar Punk
El término aparece en 2008 como una contraposición a la expectativa derrotista sobre el impacto tecnologico en la humanidad, propuesto por el cyberpunk. El solar punk se presentó entonces como una corriente artística — más específicamente del género narrativo de ficción especulativa — pero actualmente se mira como un horizonte político esperanzador.
Este plantea la pregunta: ¿Cómo sería una civilización en la que el desarrollo tecnológico no estuviera organizado en pos de la acumulación ilimitada de capital, sino que, al contrario, tuviese un enfoque tecnológico en la reproducción y el fortalecimiento de la vida?
Entendemos que la modernidad industrial y el progreso humano son la equivalencia al dominio total sobre los unos de los otros y, por sobre todo, de la naturaleza. Es difícil imaginar otra forma de vivir fuera de este sistema, pero Solarpunk propone imaginar sociedades que convivan con los procesos ecológicos de los cuales dependen por completo.
William Joseph Gilliam (2023) propone en su artículo “A solarpunk Manifiesto: Turning Imaginary into Reality” tres principios fundamentales para llevar a cabo la propuesta filosófica del movimiento: La primera es el anarquismo y la horizontalidad, la cual tiene como finalidad cuestionar la concentración del poder buscando y aplicando formas de organización comunitaria, la aclamada autonomía y la cooperación. la segunda es la ecología y la interdependencia, que reconoce a la humanidad como una entidad dependiente e inexistente fuera de las condiciones naturales, siendo parte de las relaciones de todos los ecosistemas vivos que le rodean. Y por último la justicia social y ecológica: que busca condiciones de vida digna para todas las generaciones humanas y las demás formas de vida.
Hasta aquí los conceptos suenan conocidos, y eso es porque Solarpunk, a pesar de concentrarse muchísimo en los procesos tecnológicos abusivos con la naturaleza y su propuesta para cambiarlos por unos que favorezcan su bienestar — que dicho sea por aparte, me encantaría profundizar en los procesos tecnológicos que propone y hablar de ello, pero la tecnología no es mi fuerte y deberé investigar mucho más para compartir con mis lectores esa información— es una corriente filosófica, y pues claro.. sigue la ley de la correspondencia: “Como es adentro es afuera”: El mundo exterior de una persona (sus relaciones, su entorno y sus circunstancias) es un reflejo de su mundo interior (sus pensamientos, creencias y emociones).
Raices Filosóficas de Solarpunk
Murray Bookchin y la ecología social

Bookchin establece que los problemas ecológicos son las representaciones de las problemáticas de la humanidad y sus formas de dominación. Por lo que, una sociedad orientada a la explotación y el abuso de unos con otros reproducirá esas mismas relaciones en su trato con la naturaleza. Es por eso que las soluciones a problemáticas ambientales no se reducen a sustituir combustibles fósiles por energías renovables. Estas se expanden e incluso transforman las instituciones, los modelos y mecanismos de toma de decisiones y las relaciones económicas de nuestras sociedades, sin importar la ideología política que se practique.
De hecho el teórico también expone dos corrientes:
Capitalismo verde: mantener las estructuras económicas predominantes, pero introducir tecnologías menos contaminantes.
Transformación solarpunk: cuestionar también quién controla la tecnología, quién se beneficia de ella, cómo se distribuyen sus resultados y qué necesidades satisface.
Por lo tanto, un edificio de lujo con jardines soñados en sus paredes no es necesariamente una fotografía del solarpunk, pues Bookchin sugiere que se puede ser ecológicamente “eficiente” y al mismo tiempo estar reproduciendo una forma de exclusión social. De hecho, ese es el modelo que estamos viendo actualmente, quienes pueden tener acceso a energías renovables, autos que no dejan huella de carbono y viviendas de carácter verde, no es la clase media, mucho menos la clase baja.
Piotr Kropotkin y su idea de el apoyo mutuo

Kropotkin cuestiona las interpretaciones que la ciencia — y dicho sea de paso las explicaciones evolucionistas que la psicología— le da al comportamiento social como una competencia permanente entre individuos, pues destaca a la cooperación como el fin último y fundamental en la supervivencia y desarrollo de numerosas especies y comunidades humanas.
El Solarpunk sugiere que la posiblidad de organizar la vida colectiva alrededor de relaciones de reciprocidad es lo que nos salvará a las generaciones actuales y futuras de acabar con la humanidad: Por eso son tan frecuentes en el imaginario solarpunk los huertos compartidos, las bibliotecas de herramientas, los talleres de reparación y las redes comunitarias de producción.
Por lo que rechaza el principio de la competencia y la ley del más fuerte como forma de organización social.
Karl Marx y la crítica de la alienación
Aunque el Solarpunk no constituye una corriente marxista como tal, sí comparte diversas tradiciones socialistas de la crítica a la subordinación de la actividad humana a las exigencias de acumulación.
En la teoría de Karl Marx, la alienación permite examinar cómo el trabajador puede quedar separado del producto de su trabajo, del control de su actividad y de sus relaciones con los demás. Y el solarpunk comparte preguntas que el marxismo también podría debatir: ¿qué sucede cuando dejamos de saber cómo reparar nuestros objetos?, ¿cuándo dependemos de infraestructuras que no comprendemos?, ¿cuándo las decisiones sobre los recursos que necesitamos para vivir se toman fuera de nuestras comunidades?
Sin embargo, entendemos que aunque el solarpunk busca el ideal de autonomía tecnológica y productiva de las pequeñas comunidades, este se debe entender como una reducción de dependencias injustas y una ampliación de capacidades colectivas, pues la independecia material total es algo imposible de alcanzar.
La ética de la tierra y la crítica del antropocentrismo
Otra raíz importante es la tradición de la ética ambiental, asociada con autores como Aldo Leopold. El autor cuestiona la idea de que la naturaleza tenga valor únicamente porque proporciona recursos o beneficios a los seres humanos, sino que lo ecosistemas y los animales merecen consideración moral, y el solarpunk mantiene esta reflexión en el diseño de sus ciudades, en la producción de los alimentos y en general, en la utilización de los recursos para prosperar como sociedad .
¿Cómo podemos diseñar espacios urbanos que sean habitables no solamente para los seres humanos, sino también para otras especies?
Ivan Illich y la tecnología convivencial

Crítico de las instituciones industriales y autor de La convivencialidad, Illich es especialmente útil para comprender por qué el Solarpunk siente tanta afinidad con los objetos reparables, los talleres comunitarios y la tecnología abierta.
El autor propone el concepto de herramientas convivenciales que distingue entre las tecnologías que amplían la autonomía de las personas y los sistemas técnicos que las vuelven más dependientes a organizaciones sobre las cuales no tienen control.
Un ejemplo del concepto anterior sería el Tractor de Código Abierto (Open Source Ecology)
En el modelo industrial, si un tractor moderno de gran marca (como John Deere) se descompone, el agricultor no puede repararlo porque el software del motor está bloqueado por derechos de autor y requiere un técnico oficial costoso. La alternativa convivencial en este caso sería el proyecto Life开源 (Open Source Ecology) que creó el LifeTrac, un tractor multiusos cuyos planos, lista de piezas y software son completamente libres y gratuitos en internet.
Otro ejemplo es el Fairphone (el teléfono modular y reparable); el mercado actual de los smartphones consiste en baterías pegadas, pantallas imposibles de cambiar en casa y obsolescencia programada para obligarte a comprar un modelo nuevo cada pocos años. El Fairphone, por otro lado, es un teléfono diseñado bajo la filosofía del derecho a reparar. El dispositivo viene acompañado de un pequeño destornillador. Si la pantalla se rompe o la batería pierde vida útil, no tienes que tirar el teléfono ni pagar un servicio técnico carísimo; compras el repuesto directamente y tú mismo lo cambias en tu mesa en 5 minutos. Sus piezas son módulos independientes, lo que permite actualizar la cámara o el procesador sin cambiar todo el aparato, extendiendo su escala de uso a una escala humana y sostenible.
La ontología del Solarpunk: del ser separado al ser interdependiente
Aquí encontramos la raíz de todos los problemas de la humanidad. La modernidad occidental — porque toda la culpa la tiene el hombre blanco por siempre y para siempre y el que piense diferente es simplemente un gillipollas— ha desarrollado, en algunas de sus tradiciones dominantes, una comprensión de la naturaleza como objeto exterior al sujeto humano, susceptible de ser conocido, administrado y transformado. Y el Solarpunk cuestiona esta separación, pues el ser humano no es una entidad autónoma que simplemente ocupa un entorno natural, sino un organismo cuya existencia depende continuamente de procesos ecológicos.
Podemos representarlo así:

La dimensión psicológica: recuperar la agencia frente al fatalismo
El Solarpunk también puede interpretarse desde la psicología social, ambiental y comunitaria. En sociedades expuestas continuamente a discursos de crisis, catástrofe y deterioro, pueden aparecer sentimientos de impotencia, desesperanza o falta de control. Y si me preguntan a mi —psicóloga clínica— el Solarpunk intenta ofrecer una respuesta cultural a ese problema que se transforma incluso en una solución emocional individual.
Sin embargo, debemos distinguir entre una hipótesis filosófica y un efecto psicológico científicamente demostrado: no podemos afirmar que consumir contenidos solarpunk produzca automáticamente mayor bienestar o participación comunitaria.
Lo que sí podemos hacer es analizar sus posibles mecanismos psicológicos.
| Concepto psicológico | Relación posible con el Solarpunk |
| Autoeficacia, de Bandura | Aprender a construir o reparar algo puede fortalecer la percepción de capacidad personal |
| Eficacia colectiva | Los proyectos comunitarios pueden mostrar que la acción coordinada produce resultados |
| Identidad social | La participación en una comunidad ecológica puede construir pertenencia y objetivos compartidos |
| Aprendizaje situado | Los conocimientos se desarrollan mediante la participación en prácticas concretas |
| Psicología ambiental | El diseño de espacios verdes y comunitarios puede influir en experiencias y conductas cotidianas |
Se sobreentiende que el Solarpunk intenta transformar al individuo de consumidor pasivo de soluciones a participante activo de su entorno.
Esto no implica que cada persona deba resolver individualmente problemas estructurales como el cambio climático. De hecho, yo diría que la dimensión comunitaria evita que la responsabilidad colectiva se reduzca a una obligación moral individual.
El Solarpunk puede comprenderse como una respuesta al problema de la distancia entre lo que imaginamos, lo que decimos y lo que efectivamente hacemos. En las sociedades contemporáneas abundan los discursos sobre sostenibilidad, bienestar, comunidad y transformación social. Sin embargo, esos discursos no siempre modifican las condiciones materiales que critican. El Solarpunk intenta reducir esa separación, pero debemos preguntarnos qué conocimientos, instituciones, tecnologías y prácticas permitirían construir y transformar dichas condiciones materiales, por lo que en esta sección de la página Anotherbookreview intentaré esclarecer esto.
